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Lo probamos

Un día en la clase que te hace volar

Por 3 Dic, 2018

Sus mismas creadoras dicen que es la alternativa perfecta para quienes están aburridas de las mismas rutinas de siempre. Y es que no hay clase más original que Airfit: ejercicios de fuerza y cardio, pero amarrada a una cuerda elástica que te impulsa hacia arriba. ¿Qué otro gimnasio te da el cielo como el límite?

Con un arnés a la cintura y amarrada a un elástico grueso que cuelga desde el techo. Así se entrena en Airfit. Esta novedosa clase –que se instaló en marzo en Santiago y rápidamente consiguió un número fiel de alumnos– es una evolución del aero yoga y el TRX, y se basa en el trabajo en suspensión gracias a una cuerda bungee.

Nerviosa, pero anticipando una entretenida sesión, llegué al Club Palestino en Las Condes donde se realiza esta clase creada por Karen Bugueño y Gisela Bargar. Ambas amantes del deporte, en constante búsqueda de métodos nuevos, conocieron esta clase a través de internet. Las rutinas que veían eran de inspiración circense, más cercanas a la danza. Pero ellas quisieron darle un vuelco al cardio y a la fuerza, me advierte Karen mientras vamos camino a la sala.

Hay 15 cupos para participar de la clase. Primero troto por la sala y luego paso un par de minutos en plancha para calentar. De ahí, llega el momento de ponerme el arnés y amarrarme al elástico. Apenas enganchan, sólo las puntas de mis pies quedan tocando el suelo.

Esa es la premisa de esta forma de entrenar: como el elástico me tira para arriba, tengo que hacer más fuerza de lo normal y eso le añade intensidad al trabajo.

Al principio es muy difícil moverse. El primer ejercicio es en posición de plancha y mis manos se despegan constantemente.

En el segundo intento empiezo a manejarlo. Gran parte de los ejercicios son en el suelo: flexiones, escaladores y burpees. Cuando ya domino el elástico experimento una gran sensación al hacer estos movimientos –generalmente sufridos- por el impulso extra que da el ‘resorte’.

También es entretenido cuando me toca saltar y siento que, literalmente, el cielo es el límite. Igual que cuando la profesora me indica que corra con fuerza lo que más pueda y que me quede quieta, primero apoyada en los talones y luego en el metatarso. ¡Misión imposible! El elástico me da uno o dos tirones hacia atrás, pero con cada repetición voy mejorando.

Lo mejor es moverme con la plena seguridad de que no me va a pasar nada. Ni siquiera haciendo el ‘piquero’, como si estuviera tirándome al agua pero al suelo de pasto sintético. El elástico además ayuda a disminuir el impacto, por lo que es ideal para adultos mayores.

Al final, la hora pasa muy rápido y, aunque me duele un poco la cabeza –lo que es normal que pase en la primera clase–, la sonrisa no me la saca nadie.

Al día siguiente, el dolor muscular se mezcla con las marcas que dejó el arnés. Y cuando le cuento a mis amigas lo que fui a probar, todas me piden el dato.

Dónde: Av Kennedy 9351, Las Condes; San Martín 555, Buín.
Web:
www.airfit.cl
Instagram: @airfit.latam

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