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JARDÍN

La Higuera, de frutos y leyenda

Por 9 Abr, 2019

Al artista, jardinero, arquitecto y amigo.

La Higuera, de frutos y leyenda

Humilde y majestuosa es la Higuera (Ficus carica) desde la raíz hasta su última hoja. Mencionada ya en libros desde la Antigüedad, se ha cultivado por siglos: dicen que sus hojas sirvieron de vestimenta a Eva, que las epifanías de Buda nacieron bajo su copa y que su sombra -la más fresca de todos los árboles- le sirvió de refugio a la loba que amamantó a Rómulo y Remo.

Su copa nos cobija al proveernos una atmósfera fragante y una sombra que nos hace irremediablemente cerrar los ojos y soñar con esa sensación de descanso y verano.

Cuando ya es adulta su gran tamaño -de hasta de 20 metros- la hace ser un hito en las casas que las han tenido por siglos en el Mediterráneo. Pero es un ser tan dúctil que se ha ajustado a la vida en macetero por largos períodos; es más, es un frutal que se adapta al cultivo en espalderas sin mayores inconvenientes.

A pesar de ser gigante, la Higuera depende de una avispa diminuta y específica para formar –dos veces al año- sus frutos: las brevas y los higos. Estos últimos, favoritos entre egipcios y filósofos griegos, se han encontrado restos en tumbas faraónicas y Platón aconsejaba su ingesta para reforzar la inteligencia.

Una vez adulta soporta la sequía a cambio de un crecimiento más lento, aunque sus frutos serán más dulces. En suelos profundos y fértiles, la Higuera se alzará rápidamente, pero su fructificación será más lenta.

Se supone su origen en Africa, aunque su cultivo se ha extendido por el mundo hasta ser centro de incontables leyendas alrededor del Orbe.

Cuentan en Ibiza que un Higo está bueno cuando reúne tres señales: “arrugado, entreabierto y picado de gorriones”. Fuera de la isla se sabe que sus frutos están maduros cuando una gota almibarada aparece sobre su piel, esa que combina el celeste y el morado con un halo de tiza. El sabor más perfecto se consigue secando sus frutos en el mismo árbol, extendiéndolos luego al sol por 15 a 20 días.

Al tostar y moler sus frutos, ayuda a engañar a la pobreza, simulando el café. Señalan que su látex hace desaparecer las verrugas, también que la miel será más dulce si se revuelve con un palo de Higuera cortado en otoño, sus hojas limpian las ollas de los arrieros y tomada en infusiones aumenta la leche de las nodrizas.

Sus troncos son morada de duendes en cualquier país del mundo, albergan el espíritu de los muertos y sirve de guarida al diablo, sobre todo en la noche de San Juan. La cultura popular afirma que en esa fecha, el 24 de junio, a quien encuentre su flor se le depararán fortunas y un buen matrimonio; además, la mujer que esa misma noche pronuncie el nombre de su amor bajo las ramas será correspondida eternamente. Satanás no se queda de lado, pero ante la dulzura de su anfitriona no puede ser menos y regala el arte de tocar guitarra a quien lo espere en esa fecha mágica bajo la Higuera con el instrumento bajo el brazo.

El poder esotérico de la Higuera es tan grande que los españoles afirman que la única manera de amansar a un toro es amarrándolo a sus anchos y tortuosos troncos, los mismos que albergan las almas en pena en cada uno de los continentes donde se planta.

La Higuera se multiplica fácilmente, por acodo o estaca, siempre que elijas una rama con brotes del año, nacida próxima al tronco. Se desarrolla rápidamente donde las temperaturas son constantes y los inviernos benignos, alejada de las heladas.

Planta una Higuera y cultiva una leyenda en tu jardín.

Macarena Maturana

Macarena Maturana es paisajista y dueña del vivero Jardín Barreal, de Vitacura.

maca.maturana

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