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REPÚBLICA DOMINICANA

Las Galeras: vivir el Caribe a la europea

Por Nancy Castle 27 Nov, 2018

Mientras muchos se apuran a comprar las últimas ofertas de resorts en República Dominicana, nuestra colaboradora ya tiene lista su casa para volver a este paradisíaco pueblito donde cada mañana salen baguettes y pain au chocolat y al almuerzo aparece del horno la más tradicional pizza Margherita fuera de Nápoles.

Las Galeras: vivir el Caribe a la europea Foto: @flytrybe

No sé si es correcto lo que estoy haciendo o -más pronto que tarde- me voy a arrepentir: revelaré mi mejor secreto de vacaciones. Ese que compartimos sólo tres familias de amigos de Chile que, cada verano, nos organizamos para arrendar casas y vivir el Caribe en modo slow, sin pulseras all inclusive, cero actividades con horarios ni compatriotas ruidosos. Todo ese mundo está lejos, a tres horas de nuestras aguas turquesas en Las Galeras, República Dominicana.

Desde hace unos años que con bastante anticipación reservamos nuestros vuelos a Santo Domingo, la capital en la isla, para asegurarnos nuestra desconexión veraniega. Aterrizamos, arrendamos un auto y manejamos tres tranquilas horas en dirección noreste hasta la Península de Samaná, donde está Las Galeras (entre los cabos Cabrón y Samaná). No vamos solos, nos siguen en caravana dos autos con nuestros amigos y sus hijos. Es ya una tradición que repetiremos este 2019.

La promesa de paraíso es mayor. Un pueblo pequeñísimo, con playas blancas, mar tranquilo, palmeras, pescadores y un particular sello europeo que se sumó hace unas décadas al espíritu de este villorrio sin querer modificarlo.

Como cualquier Wikipediazo puede confirmar-, el nombre de las Las Galeras tiene origen ibérico, y apunta a su calidad geográfica de amparo para los barcos españoles conquistadores ante las amenazas de piratas. Pero desde hace unas décadas, el arribo europeo espera otro tipo de refugio: el del descanso.

Así han llegado numerosos residentes del Viejo Mundo a este pueblito. Hoy se ve como han levantado casas comodísimas (nosotros le arrendamos siempre a Stefano por Airbnb), arman tienditas y abren restaurantes. Todo, sin provocar distorsión cultural o alguna alza de precios a esta playa lejana.

La vida se mantiene plácida y segura. Todo se camina (el auto sólo se reserva para ir a los supermercados grandes de la ciudadela se Samaná y los locales tienden al uso de la moto). La mayoría de las casas en arriendo están a 10 minutos a pie del pueblo. Si allá hay fiesta, ni te enteras. Y si armas tu propio mambo, nadie te alega.

Estas son algunas de las atracciones que nos hacen volver cada año:

– Gastronomía. La mayoría de la oferta está en torno a la Avenida Principal que todos conocen como calle Jimi Hendrix… Sí, Jimi Hendrix. Allí puedes encontrar la boulangerie Aux Délices de France, donde la pareja francesa dueña saca cada mañana sus baguettes increíbles, pain au chocolat, macarons, croissants, entre otras tentaciones como variedades de quesos.

Los nombres franceses se suceden en los restaurantes -algunos con mayor o menor arraigo a la carta europea. Allí están Chez Denise, con menú internacional y con mayor vocación por la fusión de los mariscos locales. Lo mismo sucede con La Marseillaise y sus langostas.

En otro idioma en la misma calle está L’Aventura. Un grill restaurant donde la pizza es de otro planeta. Trajeron un horno especial para que replicara la sensación de cualquier local italiano.

Il Pirata es otro restaurant italiano, donde las pastas son una obligación en su comedor en modo pérgola, sin muros y con techos cubiertos de palmas.

Il pirata

En modo local está la caleta a un costado de la playa. Cada día llegan los botes con pescados y mariscos. El mero es insuperable, casi tan tentador como las langostas, pulpos y cangrejos gigantes que aparecen como botín marino. Se acostumbra a la compra y cocina en casa, pero habitualmente distintas mujeres improvisan su venta a un costado de las tradicionales embarcaciones.

El sunset soñado exige más de parte del viajero. Alejado del pueblo, tras sortear un camino para autos todoterreno, se encarama en un risco El Cabito. El premio es estar sobre el Atlántico salvaje con una luz única.

Foto: Godominicanrepublic.com

– Como en el Sudeste Asiático. Uno de los panoramas más populares es el avistamiento de ballenas jorobadas en fechas que coinciden con nuestro verano: de enero a marzo. La mayoría de las agencias de turismo organizan paseos desde Samaná. Pero también se puede contactar al emprendedor del pueblo: Robin. Sin apellido, todos lo conocen en Las Galeras. El también arma otras actividades desde la tranquila playa, como recorridos en lancha y buceo con tanque.

Foto: Godominicanrepublic.com

Aunque sí o sí hay que recorrer los 40 minutos que llevan a Samaná y tomar las embarcaciones más grandes para partir al lugar que es una obligación: el Parque Nacional Los Haitises. Hay que dedicarle un día completo a la excursión, pero vale la pena. Su paisaje es comparable a algunos del Sudeste Asiático con sus montículos verdes y redondeados que emergen del agua. Una postal extraordinaria.

En este santuario natural protegido están las cavernas con sus secretos culturales únicos. En ellas se encuentran los dibujos ancestrales de los indios taínos, expresión da otro aporte y visión a lo que significa la herencia no tan visibilizada del Caribe.

Otro panorama -y para cambiar de escenario- está a 10 minutos en lancha desde Las Galeras: Playa Frontón. Ideal para una escapada de mediodía con sus aguas más salvajes. No hay instalaciones y eso le da encanto, pero también requiere cierta preparación para pasar el día.

– La noche. El ánimo nocturno corre por cuenta de La Bodeguita. Acá está la música, las cervezas y el ron con ricas tapas como acompañamiento. Allí, más de alguno se anima a dar unos pasos de baile junto a las mesas.

Gato Negro es otra parada bohemia con sus tragos y mesa de billar. Todo en modo muy relajado, nada fancy. Para los que directamente se quieran lanzar al baile existe una discoteque -que cambia de nombre según la temporada- donde los amantes del merengue se van a decepcionar ya que Las Galeras no se encuentra tan alejada como para evitar la fiebre del reggaetón. Ese es el playlist oficial que manda la noche de esta playa. Bueno, y en el mundo.

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