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Cómo llegar, moverse y fantasear en este paraíso tropical

Maldivas: la fantasía ya es para todos

Por Belén Reyes 27 Dic, 2018

Las islas Maldivas son un destino de lujo. Sin embargo, no es exclusivo de ricos y famosos, cada vez más hay alternativas de alojamiento muy accesibles para conocer este lugar soñado. La bloguera de Saliendodeviaje.com (@saliendodeviaje) nadó en esas aguas turquesas y nos da las coordenadas de este paraíso.

Maldivas: la fantasía ya es para todos

Sí, es posible. Te puedes sentir igual que en esos blogs y revistas con postales de una naturaleza de verde intenso, mar de aguas turquesas en que miras bajo el agua con la misma claridad que tienes en tierra firme y que, prácticamente, eres como la única habitante del paraíso. Sí, es posible. Las Maldivas ofrecen este sueño en HD a todos, a personajes del jet set en sus yates y a aventureras chilenas con mochila como yo. Las 1.200 islas de este país -sólo un tercio de ellas pobladas- al suroeste de la India tienen los más diversos rincones esperando a visitantes de distintos tipo de presupuesto.

El primer paso es animarse. Sacar este destino del panel de deseos y organizarse para cumplirlo. El segundo paso es definir en qué sector te quedarás en este mapa en medio del Indico. En mi caso, aposté por Gulhi, una isla pequeña y con esas extensas playas solitarias que se ven en las películas. Punto turístico y de coordinación, aquí podrás encontrar hoteles que van desde los $ 41.000 por noche para dos personas con desayuno incluido, hasta otros clubes hoteleros de varios ceros en la cuenta.

Si se preguntan ¿qué elegí?, no voy a mentir: me quedé en Anantara Veli Resort, ubicado en una isla al sur de Gulhi. Para llegar aterrizas en el Aeropuerto Internacional Malé (con vuelos desde/hacia Asia y el Sudeste desde 250 dólares, además de los que llegan de Europa) y luego tomas la lancha rápida por media hora. Se trata de un complejo compuesto por los típicos bungalows sobre el mar, donde sólo necesitas abrir la puerta para lanzarte a las aguas cristalinas. ¡Relax total! Aquella maravilla nos costó cerca de $ 400.000 por noche para dos personas con desayuno incluido (¡the real desayuno buffet!), una parada de lujo planificada luego de meses de viaje en modo austero. Pero si son más jugadas que yo y renuncian a esos palafitos, las opciones son alentadoramente infinitas.

En caso de que quieran replicar mi escapada de fantasía, estas son las referencias. Nuestro bungalow se encontraba específicamente en Veliganduhuraa. Sin embargo, el resort es tan grande que abarca también las islas de Dhigu y Moyo, a las que se accede a través de un taxi boat gratuito que te facilita el mismo hotel. De igual manera, aunque no lo recomiendo, puedes tomar un taxi boat privado por unos $135.000 (excesivo, ¿no?).

Anantara Veli Resort nos ofrecía descanso e incluía actividades como yoga, kayaks y los implementos para practicar snorkelling. No pagamos extras -como sumergirte con delfines o mantarayas por $ 130.000-, ya que eso lo puedes hacer fácilmente a costo cero mientras nadas.

Ir a comer a un restaurante en Veliganduhuraa con todo incluido (aperitivos, platos de fondo y bebestibles) bordeaba los $ 76.000 por persona. También, está la opción de pedir a la carta y ahí los valores fluctuaban entre los $20.000 y $50.000 por plato, siendo uno de nuestros preferidos los Spaghetti al Nero di sepia all’ Aragosta.

Pero si te quedas en el centro de Gulhi -no en un resort de otra isla como nosotros- podrás encontrar restaurantes más económicos, incluso, algunos pequeños supermercados. También hay transporte público que te permite una mayor movilidad entre islas y a un precio más conveniente.

El turismo a precios más accesible ha crecido tanto, que las islas están cada vez más preparadas para recibir a visitantes de presupuestos ‘normales’. Es cosa de realizar una búsqueda básica por apps como Airbnb y puedes encontrar cabañas para cuatro personas con desayuno y atención premium por $ 45 mil la noche. Los mismos isleños te llevan a paseos en sencillo botes propios y te prestan los artículos para hacer snorkel

También están apareciendo más hosterías preparadas en que puedes tener tu baño privado, por un margen de precio similar al de los $ 20.000. Hotelitos con pieza para dos con baño en $ 40.000. Y así siguen las alternativas, cada una de ellas con acceso a las playas más increíbles que se pueda imaginar. Si estas islas están “cerca” del aeropuerto de Malé, los alojamientos hasta coordinan tu traslado, un ítem muy importante en la agenda y que no se recomienda improvisar. Como ya lo comenté, las lanchas son privadas y carísimas.

Si quieres vacacionar en ‘modo hippie’ existe la posibilidad austera. Pero el estándar es muy sofisticado, incluso, los lugares más sencillos saben que esperan a viajeros en buscan de una fantasía asociada al paisaje.

En modo ahorro, también hay opciones para los distintos tipos de amantes de las playas: al que no le gusta moverse y es feliz debajo de una palmera, aquel que desea puntos de buceo con fauna única, hasta surfistas que exploran rincones con olas nuevas. Busca tu isla y serás feliz. Sólo fíjate que no estés ofendiendo a la cultura local, mayoritariamente musulmana, y elige los sectores turísticos preparados para el bikini.

Muchos de los visitantes no se quedan en el mismo lugar durante sus vacaciones. Toman el ferry de transporte público (2 a 4 dólares) y organizan un recorrido para experimentar el ambiente de distintas islas. Todas ellas listas para la llegada de los turistas. Obviamente, en los lugares menos poblados, la oferta gastronómica la dominan las cocinas de cada posada y el alcohol es casi inexistente fuera de botes turísticos y resorts. Lo que sí recordarás es el desayuno típico: Mas Huni, atún, cebolla, coco y chile finamente picado, que se enrollan en masa roshi recién horneada.

Si quieres regresar y contar sobre el lujo de las Maldivas, muchos resorts tienen pases por el día para comer ahí y aprovechar instalaciones como sus spas de cinco estrellas. Incluso hay tours de islas a resorts que incluyen los traslados. Es cosa de tener visualizado un mapa con ciertos sitios a distancias accesible que permitan esta flexibilidad de planes.

Aunque existe el concepto de temporada alta -noviembre a abril (sin monzones)-, los precios de alojamiento mantienen un rango de precios muchísimo más bajo que lo que se paga en Chile. Lleva dólares y cambia a rupia (moneda local) sólo lo justo y necesario.

Independiente al tipo de viaje que elijas, hay algo que todos atesorarán: el paraíso si existe y se llama Islas Maldivas. ¡Compruébenlo y disfruten!

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