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DECORACIÓN

Descansar de diosas

Por 19 Nov, 2018

Insomne confesa desde la tierna infancia, nuestra columnista y voz de radio Mujer Dínamo, entrega los consejos para que las horas de sueño -muchas o, en su caso, pocas- sean un real descanso. Un conjunto de medidas para sentir la cama como el altar que merecemos.

Descansar de diosas

Desde… los cinco años que soy insomne. Mientras la mayoría de los niños de esa edad dormía 11 horas yo, con suerte, tardaba dos en quedarme dormida y duraba 6 horas antes de un desvelo o un despertar definitivo. Y, así, llevo casi mi vida entera. He ido a clínicas del sueño, me hecho todo tipo de exámenes y es así, soy así.

Pero he tomado la decisión de convertir esas pocas horas en el sueño más reponedor del universo. Y con esa maravillosa excusa real me he dedicado a invertir en mi cama, en vez de botar plata en pastillas adictivas, preocuparme detenidamente en que las almohadas sean muy ricas, en sábanas suaves, en la iluminación de la pieza, fundamental para llamar al descariñado e ingrato Morfeo.

Van aquí mis datos con el profundo deseo de poder ayudar a que el sueño de alguna de ustedes mejore.

– Entre la sábana bajera y el colchón es fundamental tener algo que dé la sensación de estar flotando en una nube. Cabo de Hornos es una tienda que su lema es “el placer de lo esencial” y es la perdición máxima. Como se pasa de mi presupuesto, me animé a mí versión hecha en casa de sus famosísimos featherbeds, que es poner un plumón nube sobre el cual caer al final del día; no debe ser igual pero créanme que nunca mas vuelves a poder dormir a colchón pelado.

Respaldo. Lo recomiendo porque hace que el colchón tenga una sensación de cobijo muy distinto al colchón directo a la pared. Fundamental.

Dedicarle a las sábanas y almohadas una importancia seria dentro del presupuesto personal. Mucho más que a las joyas, zapatos, ropas o lujos, porque realmente el cómo dormimos nos afecta muchísimo más de lo pensado. Llevo casi 40 años estudiándolo.

Sacar de los veladores cosas que nos ‘ofusquen’, como cuentas que todavía no hemos pagado, el envoltorio de la golosina que atacamos, la cajetilla del vicio maldito. Nada que nos haga sentir mal o que recuerde un pendiente que debiéramos estar haciendo. Ojalá tener velas -aunque ni las prendamos- y flores. Como si fuéramos unas diosas y la cama nuestro altar. Ideal NO tener el teléfono enchufado, pero bueno eso ya requiere un nivel de iluminación y madurez avanzado que yo no logro aún.

– Importante: manejar una libretita y un lápiz a mano, por si hay una idea…, sea buena o pésima o un deber rondando lo podamos escribir y sacar de la mente.

Lograr que lo que veamos desde nuestra cama nos guste: poner plantas donde quieras y evitar una vista fea, lo que sea para tapar lo que nos molesta y lograr que lo que nos rodea desde nuestra almohada sea un aporte a nuestra alma y nuestro dormir. Aunque esté desprestigiado y mirado por algunos como una frivolidad, la belleza es un bálsamo a los problemas, una aliada para crear soluciones, un aporte.

Así, cada vez que te encarames agotada a tu altar propio de Diosa, cerciórate que esté como mereces.

Antonia Moro

Antonia Moro es artista plástica y ha escrito columnas para destacados medios como la revista MásDeco. Ex panelista de TV y modelo internacional, hoy es conocida promotora de la vida sustentable.

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