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GALA DE VIÑA

Aplaudo a Vesta

Por Fran Torres 23 Feb, 2019

“Las galas son de vestidos largos, las galas son despampanantes, las galas son para pavonearse”, es lo que dice la diseñadora y asesora de figuras del espectáculo Fran Torres, amante confesa año a año de esta gala festivalera.

Aplaudo a Vesta Vi–ña del Mar, 22 febrero 2019. Vesta Lugg durante la Gala del Festival de Vi–ña del Mar 2019. Sebastian Cisternas/ Aton Chile.

En un momento tan especial como el auge del feminismo (la lucha más larga de todas, si es que nos damos el tiempo de empezar a hablar del voto femenino), buscar el lugar que merecemos, el sueldo que valemos, los créditos con las mismas tasas que los hombres y donde la sororidad existe a medias, me atrevo a escribir este post. Quizás el más contradictorio de todos, pero el más honesto.

Veo la gala de Viña cada vez que puedo, ya que la mayoría de las veces me encuentro en París descansado o trabajando. Esta vez me pasó lo mismo, pero estoy en Copenhagen. Me gusta ver la gala, lo paso bien y, la verdad, me río mucho. Además, conozco de cerca el esfuerzo de mucha gente que admiro y que va a trabajar para rostros varios.

Lo que me intriga siempre de las famosas en Chile -y por lo cual muchas veces me veo lanzando carcajadas desde mi comodidad de mi sillón y en varias oportunidades comiendo hasta un completo- es ¿por qué quieren verse ricas y sexys, pero al mismo tiempo elegantes? Eso no existe. Es una formula imposible, tomando en cuenta que la moda y vestirse es una matemática del buen gusto y proporciones.

Tienen 364 días para verse ricas y la mayoría de las veces lo hacen. Más en verano, en que las podemos ver bronceadas, en traje de baño o con lencería y petos. ¡Estupendo chicas! Pero cuando llega este día en la antesala de Viña siento que pierden el rumbo, entre las que copian vestidos exactos de otros diseñadores y las que mueren por ese look sirena -que si bien ya es un clásico, parecen un ejército muy uniformado (¡todas iguales!). Ni hablar de las faldas con bolsillo y que salen modelando con las manos adentro para mostrar que los tienen.

La única celebridad que mencionaré es Vesta Lugg porque es la que siempre en todas las galas apuesta, se atreve y es ella en su esencia. Confieso que el vestido que uso ahora no me gustó, pero si es uno de mis favoritos ya que se la jugó por lo que de verdad es HOY Y FUTURO: colores y volúmenes. Se expone para después recibir lo peor de los opinantes sin información más que lo que se aprenden de memoria.

Las galas son de vestidos largos, las galas son despampanantes, las galas son para pavonearse. Las nuevas generaciones de diseñadores locales o asesoras jóvenes podrían parar de copiar y buscar en la identidad y en la mezcla diseños originales, cobrar y hacer de eso algo hermoso. Nadie pide una trapelacucha, pero alguien que realmente piensa podría ser capaz de combinar un vestido actual con esa pieza de joyería mapuche.

Les dije que sería un texto contradictorio. Aplaudo a Vesta y le sigo poniendo todas las fichas a ella de aquí a la eternidad. La más rubia y menos chilena, pero la más autentica de todas al final.

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