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EN PORTADA DE HARPER’S BAZAAR

Serena Williams posa semidesnuda y sin Photoshop

Por Mujer Dínamo 10 Jul, 2019

La tenista superestrella escribió un ensayo muy personal para la revista Harper’s Bazaar en el que revela que fue a terapia luego de perder en un escandaloso partido contra Naomi Osaka el año pasado.

Foto: Alexi Lubomirski

“La verdad desnuda” titula en su última portada la revista Harper’s Bazaar. La protagonista: Serena Williams. Y para enfatizar el mensaje de esas palabras, la famosa tenista aparece con su cuerpo apenas cubierto -por una capa dorada Ralph Lauren- y sin el uso de Photoshop en la foto de la tapa. 

Williams se muestra real para sus fanáticos, tres años después de que se molestaran con ella cuando subió a su cuenta Instagram una foto retocada. Ella escuchó el mensaje y borró la imagen, publicando una versión no editada.

Por eso esta portada no se trata de un semidesnudo antojadizo. Es una declaración de principios. El tema central de la nueva edición de este medio es un ensayo escrito por la millonaria deportista donde cuenta su verdad. Desde su historia personal hasta las polémicas que ha experimentado con la raqueta en mano, la más reciente y recordada es la final de US Open en la que se enfrentó a gritos a un juez y opacó el triunfo sobre ella de la joven promesa japoamericana Naomi Osaka.

La tenista en su acalorada discusión con el umpire en la final del US Open del año pasado.

En ese Grand Slam de 2018 llamó al juez Carlos Ramos “machista”, “ladrón” y “mentiroso”, después de que éste la sancionara por creer que la tenista hacía trampas y se comunicaba con su entrenador en pleno partido. “Yo no hago trampas para ganar, preferiría perder”, le respondió Williams ante un público asombrado es. Después el umpire continuó quitándole puntos por romper la raqueta y protestar.

La angustia por el partido llevó a Williams a ver a un terapeuta y, finalmente, le escribió un correo electrónico de disculpa a Osaka, reveló en Harper’s Bazaar.

“Me sentí derrotada y que me faltaban al respeto por un deporte que me encanta, un deporte al que he dedicado mi vida”, escribe en la revista. “Finalmente, me di cuenta de que sólo había una forma de avanzar. Ya era hora de disculparme con la persona que más lo merecía”, explica.

Esta fue la carta: “¡Hola, Naomi! Soy Serena Williams. Como dije en la cancha, estoy muy orgullosa de ti y realmente lo siento. Pensé que estaba haciendo lo correcto al defenderme. Pero no tenía idea de los que medios harían: enfrentarnos entre nosotras. Me encantaría tener la oportunidad de vivir ese momento otra vez. Soy, fui y siempre seré feliz por ti y te apoyaré. Nunca querría que la luz brille lejos de otra mujer, específicamente, otra atleta femenina negra. No puedo esperar por ver tu futuro, y créeme, siempre te estaré mirando como una gran fanática. Te deseo un éxito hoy y en el futuro. Una vez más, estoy muy orgullosa de ti. Todo mi amor. Tu fan, Serena”.

Después del escandaloso match -en el que la multaron con 17 mil dólares por su comportamiento-, la tenista fue incapaz de no preguntarse qué habría ocurrido si en vez de mujer hubiese sido un hombre en la misma situación.

“Desde que era niña, sentí la necesidad de expresar mi opinión y ser escuchada. A algunos les puede no gustar y, para ser sincera, esa es su prerrogativa. Lo respeto. Al crecer como la menor de cinco niñas, supe que tenía que luchar por todo lo que quería. Y nunca dejaré de alzar mi voz contra la injusticia”, redacta.

“¿Por qué no puedo expresar mis frustraciones como todos los demás? Si fuese un hombre, ¿estaría en esta situación” se pregunta retóricamente. “Este incidente -continúa en el ensayo- fue un ejemplo de cómo se trata a miles de mujeres. No se nos permite tener emociones ni pasión. Se nos dice que nos sentemos y estemos tranquilas, que es algo con lo que yo no estoy de acuerdo. Es vergonzoso que nuestra sociedad penalice a las mujeres simplemente por ser ellas mismas”, concluye la tenista.

En el texto de portada recalca que no va a disminuir su pasión. Mantendrá su orgullo en lato, pese a las críticas. “Me han avergonzado por mi cuerpo, me han pagado menos por ser mujer, me han penalizado por expresar mi opinión… En resumen: nunca ha sido fácil. Pero luego pienso en la próxima muchacha que vendrá, que se parecerá a mí y me digo: Tal vez, solo tal vez, mi voz la ayude”.

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