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COLUMNA

Esas mujeres que me inspiran

Por 17 Oct, 2018

Dos mujeres y una conferencia en Estados Unidos, que reunió a 100 participantes discapacitadas de diversas nacionalidades, me han inspirado y convencido de que no hay límites para ser quienes queremos ser. Con o sin silla, me niego a renunciar a mi feminidad, a mis pasiones, a mi derecho de ser deseable y a perseguir la felicidad.

Esas mujeres que me inspiran Foto: Francisco Rocha

Después de mi accidente, aún hospitalizada -pero ya consciente de todo lo que me había pasado y, en parte, de lo que se venía- empecé a buscar en Instagram a mujeres de mi edad en silla de ruedas. Buscaba una forma de apoyo y referencias sobre lo que me estaba sucediendo. Me angustiaba no tener cerca casos parecidos. En la clínica no había ningún paciente en la misma situación, lo que hacía que me cuestionara si estaba en el lugar correcto.

En uno de esos días de incertidumbre llegó la Rosa, mi hermana chica, a contarme sobre una “gringa” que había encontrado en Instagram. Se trataba de una mujer de mi edad que, tras un choque en auto, había quedado tetraplégica. Steph Aiello se llama esta estadounidense y su cuenta @uwalk_iglide me pareció inspiradora. Mostraba, y lo sigue haciendo, sus tutoriales de maquillaje que logran trabajos perfectos, a pesar de que la movilidad de sus manos y dedos es muy reducida.

A miles de kilómetros de distancia, Steph me transmitió justo lo que necesitaba en ese momento: saber que la silla no te quita ni te resta feminidad, poderío y elegancia.

Creo que fue su caso el que motivó a dar a conocer mi proceso a través de mis redes sociales, para mostrarle a la gente que sí se puede. Y así las mujeres chilenas que están pasando por un mal momento puedan sentir una compañía y, espero, también la inspiración necesaria en su propio idioma.

Después de Steph Aiello encontré a Chelsie Hill, también a través en Instragram. Estadounidense de mi edad, un accidente en auto la dejó parapléjica y con una lesión muy parecida a la mía. Bailarina antes de que su vida cambiara para siempre, la silla no puso freno a sus planes de seguir bailando. Con esa determinación formó un grupo llamado The Rolettes (@rollettes_la), muy respetado dentro de la comunidad de personas con discapacidad debido a que, además de sus coreografías, tienen posteos que inspiran a ir por más y no ponerse límites.

El 30 de mayo pasado recibí un mensaje de Chelsie por interno en Instagram. Imposible de olvidar: me invitaba a una nueva edición de la conferencia Rollettes Experience en Los Angeles, California. Dado que me manejo poco con el inglés, me costó entender en un principio de qué se trataba y pensé que se limitaba al baile. Le conté a mi kinesiólogo y me ayudó a comprender que más allá de los “monos” que me daba aquello de bailar, la experiencia podía ser enriquecedora.

Le pedí ayuda a mi hermano Carlos y hablamos con Chelsie por Skype para comprender los detalles. Ahí supe algo de lo que viviría: cada verano Chelsea reúne a mujeres en sillas de ruedas de todo el mundo para crear comunidad, establecer contactos y construir un espacio en el que nosotras, las con silla, nos sintamos normales y poderosas.

Partí a California el 14 de agosto junto a la Cata, una de mis hermanas, sin más ilusiones que conocer a otras mujeres en la misma situación que yo y, así, regresar a mi país con información para compartir. Los cuatro días de esta convención que se realizó en un hotel contaba con dos integrantes latinas de The Rolletes, quienes nos ayudaron a las hispanoparlantes con el idioma.

Fueron cuatro jornadas llenas de aprendizaje y de admirar cómo Chelsie Hill logra inspirar a mujeres de todo el mundo y reunir bajo un mismo techo. Ellas viajaron desde sus respectivos países con las mismas motivaciones que las mías. Así, después de seis años, Chelsie ha creado la mayor red de mujeres en silla de todo el mundo.

Aprendí que lo importante es desafiar los conceptos erróneos de lo que no podemos realizar y lo que sí. Volví más fuerte de ese viaje a California. Con menos vergüenza y menos miedo, sabiendo que soy capaz de hacer todo. Regresé con las ganas profundas de intentarlo cada día más.

Hoy pienso que siempre tenemos nuevas oportunidades. Todos los días es una segunda oportunidad para ser quienes queremos ser, y también lograr lo que deseamos pero que ayer no pudimos. Estamos llenos de segundas oportunidades; y eso hay que tenerlo bien claro.

Mi opción ha sido educar a través de mi proceso a quienes lo necesiten, mostrando que sentada en mi silla puedo hacer todo. Lograr mis metas, al punto de que la silla -que durante un tiempo importante me molestaba- cada día se integra mejor a mi vida.

Amo la moda y me he negado desde los primeros días a que la silla sea la que determine la ropa que quiero usar. Amo el sexo y mi silla no tiene nada que ver con el sexo. Quienes necesitamos movernos en una silla no dejamos de ser deseables, fuertes y hábiles. Y así, como yo he tenido que aceptar mi silla, me gustaría seguir enseñando a otros a aceptarla conmigo.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

berni_santacruz

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