Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

COLUMNA

Sin pelos en la lengua

Por 22 Nov, 2018

En su columna más personal, este respetado peluquero de unos de los salones más exclusivos de Santiago -un mapuche resilente de tomo y lomo- aborda el dolor que le provoca la violencia en la Araucanía y que terminó en la muerte de Camilo Catrillanca.

Foto: Juan Carlos Gedda O

Arauco tiene una pena, que no la puedo callar: son injusticias de siglos que todos ven aplicar-. Lo dijo Violeta Parra y hoy resuena su canción en mi alma como un triste lamento que el viento se encarga de llevarlo al corazón de todos los seres conscientes.

Hoy no puedo escribir de pelos, lo hace mi dolor y mi impotencia.

Nadie le pone remedio pudiéndolo remediar. ¡Levántate, Huenchullán!-.

Un día llegó de afuera huescufe conquistador buscando montañas de oro que el indio nunca buscó. Al indio le basta el oro que le relumbra del sol. ¡Levántate, Curimón!-. Así es mi amado pueblo mapuche, un pueblo enfocado en el espíritu y el ser humano como unidad divina y no en la avaricia mezquina que separa, fracciona, divide en bien de forestales e hidroeléctricas, que solo han traído miseria y hambre a quienes por siglos y siglos han sido los reales y únicos dueños de esas tierras araucanas.

Entonces corre la sangre, no sabe el indio qué hacer. Le van a quitar su tierra, la tiene que defender. El indio se cae muerto y el ajuerino de pie. ¡Levántate, Manquilef!-. Hoy es mi grito de sangre que tiñe mi vida y la de tantos que sin justicia caminan como parias por nuestras tierras usurpadas por un Estado sordo e inconsciente.

¿Adónde se jue Lautaro perdido en el cielo azul? Y el alma de Galvarino, ¿se la llevó el viento sur? Por eso pasan llorando los cueros de su kultrún: ¡Levántate, pues, Calful!-. Cómo no ven los chilenos cuanta injusticia total, mirando sin mirar lo que acontece al vecino en su injusticia y soledad.

Del año mil cuatrocientos que el indio afligido está. A la sombra de su ruca lo pueden ver lloriquear-. Cuántos muertos más han de venir para que este país despierte y vea la realidad.

Totora de cinco siglos nunca se habrá de secar. ¡Levántate, Quilapán!-. ¡Ay miserables de nosotros los humanos, que en las ansias de tener no somos capaces de abrir los ojos de nuestro espíritu!

Arauco tiene una pena más negra que su chamal: ya no son los españoles los que les hacen llorar. Hoy son los propios chilenos los que les quitan su pan. ¡Levántate, Pailahuán!-. Hasta cuándo debemos escuchar discursos políticos, pajas intelectuales que sólo intentan limpiar culpas arraigadas al poder.

Ya rugen las votaciones, se escuchan por no dejar, pero el quejido del indio, ¿por qué no se escuchará?- La respuesta todos la sabemos, el pueblo mapuche para muchos es de tercera, estigmatizados como flojos y borrachos a pocos les importa nuestro bienestar, aunque seamos los cuidadores del paraíso vegetal, telúrico, astronómico. Los mapuches creamos un tipo de hombre especial basados en sabidurías mágicas, llenas de luz y respeto total hacia la naturaleza, como lo dice sabiamente Gastón Soublette.

Aunque resuene en la tumba la voz de Caupolicán-. Los oídos por este lado del continente no quieren escuchar. Somos el único pueblo originario que tiene un poema épico donde Alonso de Ercilla y Zúñiga relata nuestro gran sentido de libertad y dignidad. Sin embargo, hoy las araucarias se visten de duelo.

Los ríos, lagos, montañas y volcanes se ven amenazados por verdes escuadrones vestidos de balas y poder.

Esta ceguera ignorante les priva de ver nuestra grandeza como pueblo originario y sólo su pequeñez hace mover sus manos para matar sin compasión.

Hoy, aquí y ahora, pido desde lo más profundo de mi ser que se hagan presente todas las entidades internacionales para intervenir en pro de mi pueblo, de mi nación única e irrepetible.

Es necesario entender nuestros códigos y nuestra cosmovisión.

Es necesario que se produzca un potente cambio cultural, no hay otro camino de entendimiento

Somos humanos llenos de amor por nuestro pueblo, somos vida, somos historia, somos los dueños de la Araucanía ahora, siempre y por siempre.

Basta ya.

Francisco Llancaqueo

Francisco Llancaqueo es uno de los peluqueros más exitosos de Chile. Director de la Fundación Arte-Luz, en 2013 lanzó con excelente crítica su libro De lo bueno mucho. Autobiografía de un mapuche resiliente. Antes de ese texto fue columnista en medios como Paula y The Clinic. Sus relatos fueron la fuente de la obra teatral El hijo de la peluquera, dirigida por Javiera Contador.

llancaqueo_

También puede interesarte

Lo más reciente

cerrar