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COLUMNA

Las amigas

Por 10 Dic, 2018

He aprendido a darle un gran valor a la amistad entre mujeres. Tengo un grupo de amigas sólidas y fundamentales. Un lugar de afecto que no me fue nada de fácil conquistar.

Las amigas

Siempre me sentí más cómoda con los hombres. Pensaba que la amistad entre las mujeres era ahogante, que las amigas te exigían y te juzgaban a tus espaldas. Eso me tocó a mí. Tenía mi grupo de amigos hombres y, en vez de ir a la casa de una amiga, durante muchos años preferí pasar el tiempo donde algún amigo viendo tele, jugando play o pasando el rato.

Los hombres se juntan para distraerse, reírse y jugar, y a mí me gustaba eso de que nadie me preguntara nada ni se metiera en mi vida. Eso no quita que si tenía pena o necesitaba algún consejo dejara de recurrir a ellos. Los hombres, según mi experiencia, te responden y te aconsejan sin esconder nada. No juzgan ni envidian.

Mis amigos siempre me entregaron esa transparencia y los amo por eso y por cuidarme en las miles de fiestas en las que yo era la única mujer del grupo; fiestas en las que me movía sin la típica amiga que se te pega como chicle (jajajaja, a todas nos ha pasado), con la tranquilidad de que ellos estaban.

Todo cambió hace unos cinco años, cuando conocí a mi grupo de amigas. Mujeres con un sentido de amistad diferente al que yo había conocido. Uno más libre. Amigas que te quieren como eres y si tienen algo que decirte lo hacen de frente, ya sea un “mejor sería que bajes unos kilitos” hasta advertirte que estás actuando mal con algo o alguien. Amigas que te apañan en todas. Mujeres interesantes, sociables y alegres. Mujeres reales que me quieren y aceptaban sabiendo lo independiente que era, aceptando mi amistad con hombres, y sin juzgarme. Creo que de eso se trata la amistad: querer, aceptar, respetar y no juzgar.

Y aquí entra la frase “por algo pasan las cosas”.

El fin de semana de mi accidente estaba con cuatro de estas grandes amigas en mi casa de la playa. Fueron días en que conocieron a mi familia de manera más cercana y mi familia pudo conocerlas a ellas. Aunque era una amistad más o menos reciente, desde entonces no se han despegado de mí. Esa constancia me ha enseñado otra forma de amistad entre mujeres, donde el apoyo es importante y se valora. Hoy se me hacen evidentes cosas que no sé cómo habría podido hacer sin ellas, asuntos en que mis amigos hombres no fueron parte, estoy segura por una diferencia de género.

Esta nueva experiencia humana ha marcado un antes y un después en mi vida: antes la amistad entre mujeres fue una travesía de decepciones y traiciones. Hoy puedo hablar de hermandad. De hecho, una semana después de mi accidente un amigo me dijo “te ganaste el Kino con estas amigas”. Y sí. La fortuna ha sido tener la posibilidad de volver a confiar en la amistad femenina y sentir un amor profundo. Vivir la maravilla de que estas mujeres me hayan dado su mano y nunca la han soltado.

Cuando alguien es tu amigo de verdad, tus problemas son sus problemas. Si sufres, tu amigo también sufre, y si necesitas ayuda, está. Un amigo no piensa si le conviene o no estar contigo. Un amigo está.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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