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COLUMNA

Sobre el amor

Por 23 Dic, 2018

Puedes carecer de casi todo, y ser feliz, pero nadie puede ser feliz sin amor. ¿Qué es el amor?

El amor es para mí amar lo mejor y lo peor de los demás. Aunque, incluso, toda esa energía puesta en el amor termine, a veces, en una causa perdida. Y creo, también, que no existe una sola forma de amar, sino que cada uno tiene la suya.

Si nos invitaran a pensar en qué es lo que necesitamos realmente para ser felices, con qué no podríamos seguir viviendo, no sé por qué sospecho que una gran mayoría mencionaría objetos y muy pocos dirían cosas básicas para sobrevivir como agua y comida, mientras que los menos contestarían con la palabra amor. No me refiero sólo al amor de pareja. Sumo el de hermanos, familia, amigos, la naturaleza, y uno mismo.

Para mí no existe el amor sin odio. Vienen de la mano si lo piensan bien. Si reviso las relaciones que he tenido a lo largo de la vida, si odiamos es porque amamos. Por ejemplo, odiamos de alguna forma a nuestros padres, pero al mismo tiempo los adoramos más que a nada y lo mismo pasa con los hermanos, amigos, pololos.

¿Cómo es posible que amemos y odiemos al mismo tiempo? Suena absurdo, contradictorio y destructivo. Amar es necesitar, extrañar, aceptar que estamos incompletos. Yo amo a mis amigas y las extraño cuando estamos lejos, lo mismo a mis hermanos y familia cuando me faltan. Admito que estoy incompleta y por eso amo.

Y es lo que me pasa con mi silla.

La odio porque no tengo otra alternativa, pero al mismo tiempo la amo, ya que hace dos años, y un poco más, me permite autonomía.

Para estas fechas -de balances de cierre de año y de familia- quiero hablar sobre lo que mi discapacidad me ha dado y no de lo que me ha quitado. Porque mi silla, con lo práctico y lo simbólico que representa, está envuelta en amor. Desde mi accidente he venido descubriendo cuánto amaba y me amaba mucha gente. Al despertar de mi operación, mis mejores amigos estaban allí, lo mismo que muchísimas personas que, hasta entonces, no conocían a mi familia y que en el patio de la clínica estuvieron entregando apoyo y abrazando a mis papás y hermanos.

Estar en esta silla me ha enseñado mucho sobre el amor, incluso más de cualquier persona o relación que haya tenido; y de algunos que me perseguían declarando su amor por mucho tiempo y, una vez después de mi accidente, ese sentimiento ya no estaba.

Mi silla me ha enseñado a amar de una manera completamente diferente a como lo hacía antes, a mantener el amor y la comprensión hacia la ignorancia de los demás sobre la gente que usa silla. Es lo que rescato de mi situación: la forma en que amo a las personas y la forma en que me aman. Es profundo y perfecto. Se nota en la ayuda que recibo y en quienes siguen cerca sin haber cambiado su forma de relacionarse conmigo debido al “cambio” que sufrí. Los que me aman no me apartan y eso lo valoro.

Mi silla me ha enseñado a amar de igual manera lo que está roto y lo que está perfecto.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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