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COLUMNA

El espejo

Por 7 Ene, 2019

Ver mi reflejo sentada en una silla de ruedas me enfrentó a una realidad que no deseaba. Pero decidí que usaría al espejo como un objeto de autodescubrimiento y así, de a poco, me reencanté con esta nueva imagen.

Foto: Candelaria Perez

En mi familia siempre ha habido gran interés por el arte, desde la decoración en mi casa hasta ir a ver teatro y música todos juntos. Por eso con mis seis hermanos siempre tuvimos cercanía por estos temas, tanto, que cinco de nosotros estudiamos y nos dedicamos a algo relacionado con la estética y la creatividad. Esto se refleja en las cosas que hago en mi vida, desde diseño de vestuario con mis zapatos, mis cerámicas a las fotos que me saco.

Quizás es por esa razón que en un principio -y hasta ahora- me descoloca verme en las fotos sentada en una silla de ruedas. Y es que me cuesta bastante no considerarla como algo que ‘ensucia’, molesta visualmente y sobra en el entorno. Un elemento que antes de mi accidente hubiera sacado de la imagen. Y es en esta situación cuando encontré al espejo, un objeto que me ha enseñado muchísimo en asimilar y querer mi silla para poder verla como una parte complementaria de mi cuerpo y de mí.

El espejo está definido como “cosa que retrata, refleja o da la imagen de algo”.

Para mí, cuando nos miramos al espejo lo hacemos para poder apreciar cómo nos ven los demás, o bien para confirmar si nos devuelve la imagen que esperamos tener de nosotros mismos.

Por mucho tiempo el espejo no me devolvió la imagen que yo tenía y quería de mí. Al contrario, me entregaba un nuevo reflejo que no había elegido, a la vez que me enfrentaba a una realidad que no deseaba. Una en la que no me reconocía ni me gustaba darme cuenta de que así me veían ahora.

Los espejos pueden ser traicioneros, uno puede perderse en un espejo como Narciso, que de estar tan enamorado de sí mismo y de su propia imagen se ahogó en el lago donde se reflejaba. La clave es saber cómo utilizarlo sin caer en las obsesiones.

Antes de estar en una silla, mi relación con el espejo era completamente diferente, mucho más relacionada con el encanto, esa coquetería de arreglarse y de preocuparme de cómo lucía. Todo lo anterior se destruyó justo en el momento de mi accidente.

Ahora, un espejo es mucho más que eso. Es toda la experiencia que he construido desde chica, mi personalidad, autoestima y la manera en cómo salgo día a día a enfrentar el mundo. Por lo tanto, lo que veo hoy en éste es el resultado de un largo proceso personal.

Fue duro mirar mi reflejo con mi silla en los ventanales gigantes de la clínica y luego llegar a mi casa y verme completa en un espejo, pero esta vez con una imagen mía diferente.

Tras pasar por esa experiencia, decidí que esta vez usaría al espejo como un objeto de autodescubrimiento. Aprendí a diferenciar lo que el mundo propone como modelos a seguir -aquellos estereotipos de belleza- con lo que uno es como persona, a otorgarle más importancia a lo que pasa en nuestro interior. También a darme cuenta de que los gestos, la actitud y la personalidad forman nuestra imagen propia.

Hoy lo que veo en el espejo no es un simple reflejo, es el resultado de un proceso personal. De a poco me voy reconociendo cada vez más, aceptando y queriendo mi nueva imagen. Y, aunque a veces me sigue causando tristeza mirarme, cada día me quiero un poco más. Porque puedo reconocer cosas que antes no advertía.

Hay espejos en los que queremos reflejarnos, en los que hallas lo que quiere ver. Y también existen algunos en los que no queremos mirarnos y esos otros en los que no nos reconocemos.

Si no te gusta lo que vez en el espejo, no ganas nada rompiéndolo. Es uno quien elige qué reflejar, puedes concentrarte en ese rasgo que tanto odias o decidir resaltar lo que más te gusta de ti: una sonrisa gigante, un rostro expresivo y luminoso.

No hay que luchar contra el espejo, pues es una pelea perdida. Si no te agrada lo que ves, ríete y busca las cosas que te hacen única. De a poco te vas a empezar a gustar un poco más.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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