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COLUMNA

La “abuelidad”

Por 29 Ene, 2019

En un camino de dos sentidos, nuestra experta busca lo que significa ser abuela y también nieta. Especialmente en meses en que este vínculo tiende a estrecharse, con más tiempo libre para estar juntas y creando un lazo que, seguramente, permanecerá en la memoria.

La “abuelidad”

Sí, lo dijimos. En columnas anteriores señalamos que ser persona mayor no es sinónimo de la palabra “abuelo” o “abuela”. Y también enfatizamos el error que se comete al referirnos exclusivamente en esos términos a alguien sólo por superar los 60 años. Lo que no significa, por supuesto, que algunas mujeres sí cumplan este rol -entre muchos otros- dentro de sus familias.

Yo tuve mucha suerte con la mía y eso me hace considerar que puede ser un buen momento para hablar sobre la relación abuela–nieta, especialmente, porque enero es una fecha sensible: este mes del año 2013 ella murió y también en estos días se festejaba su cumpleaños.

Yolanda, más conocida como “La Tati”, mi abuela y la de muchos (porque somos una familia muy grande) tuvo tanta importancia en mi crianza y sentido de estabilidad y afecto que es casi indescriptible poner en palabras lo que todavía significa. Sólo siento gratitud por el lugar seguro que me proporcionó,  el cariño ilimitado que me entregó y la sensación de protección que se quedó conmigo aún cuando dejó este mundo, de tener “un angelito” que me cuida.

“La Tati” -como muchas mujeres nacidas en la década del 20 y del 30- no tuvo una vida fácil, pero tampoco se quejó al respecto. Mujer dura, matriarca, decidida, llevada a sus ideas, controladora y con una capacidad ilimitada de amar y defender a “los suyos o su familia” tomó una posición en la vida que le permitió cumplir como señora, madre y abuela, cediendo su deseo por otra posible vida: ser doctora, estudiar, tener otros mundos. Roles que luego sus nietas sí hemos ejercido.

Mi abuela se convirtió en huérfana a los 4 años –cuando su mamá murió en el parto de su hermana menor en la década del 30-. Su papá fue un hombre fuerte y con un rol político importante, pero se vio incapaz de criar solo a los tres hijos y las tres niñas que le había dejado su mujer. Por eso mi “Tati” junto con sus hermanos se criaron en una escuela-internado de Santiago, limitándose a ver a su padre y a quien luego sería su madrastra sólo un par de semanas en los veranos de aquella época.

Si bien para mí es claro conectarme con lo significó ella para mí, me es difícil entender qué pude haber significado yo para ella. Y ahí aparece la pregunta de esta columna: ¿cuál es la funcionalidad o las funciones que permite el ser abuela?

La persona que más se acerca a responder esa pregunta de una manera que me hace sentido es la sicóloga chilena Consuelo Undurraga, quien menciona de manera clara las funciones que cumple la “abuelidad”. La especialista destaca como las principales características de ésta la gratificación, la reparación y la continuidad.

Undurraga menciona que la función de gratificación da cuenta de una interacción donde el nieto (a) fortalece su autoestima, se posibilita la expresión de ternura y se mantiene el contacto con la realidad. Esto permite que el abuelo o abuela se sienta útil y aprecie el agradecimiento de sus nietos.

Por su parte, la reparación es ese vínculo que permite a los abuelos o abuelas reparar aspectos de la relación con sus hijos o hijas, compensándola con la ayuda y cuidado de sus nietos, en aquellas funciones que no fueron del todo satisfactorias como padres.

Finalmente, la continuidad permite que desde el rol de abuelos y abuelas puedan elaborar de mejor manera el sentido y finitud de la vida, en tanto los nietos y nietas simbolizarían la extensión de sus propias existencias e influencia personal que perdurará después de la propia muerte.

Solo me queda la pregunta, ¿para quién será más funcional esta relación, para nietas (os) o para abuelas (os)? En mi caso, espero que lo haya sido para ambas. Y sólo me queda volver a agradecerle por siempre estar ahí.

Olivia Larraín

Sicóloga clínica de la Pontificia Universidad Católica y magíster de la Universidad de Barcelona. Actualmente es la coordinadora académica del Programa Adulto Mayor UC. Consulta: [email protected]

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