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COLUMNA

Barbie inclusiva

Por 25 Feb, 2019

SOLUCIONES CREATIVAS que me alegran. Apuestan a que los niños con capacidades diferentes se sientas identificados y a que más chicos crezcan con la naturalidad de una mirada que incluye.

 

Mattel presentó el pasado lunes 11 de febrero su primer modelo de Barbie en silla de ruedas y anunció que próximamente pondrá a la venta una con pierna ortopédica. Ambas formarán parte de la colección “Fashionistas”, disponible en junio y a la que se sumarán versiones de la muñeca en diferentes alturas, siluetas y color de piel para recoger así la sensibilidad respecto de la diversidad de los cuerpos.

La Barbie en silla de ruedas tiene sus orígenes en 1997 con Becky. Diseñada con su silla de ruedas rosada brillante y una pequeña mochila, la muñeca Becky fue un éxito instantáneo. Se vendieron hasta 6.000 unidades en las primeras dos semanas y los defensores de la discapacidad elogiaron a Mattel por brindar visibilidad y representación. Pero el buen sentimiento hacia la iniciativa no duro mucho. Los niños y coleccionistas rápidamente descubrieron que la silla de Becky no cabía en las puertas ni ascensores de la casa de Barbie, epicentro del mundo social de este juguete.

Finalmente, Becky desapareció por completo. Entre las razones que explicarían lo anterior se impone aquella que apunta a que era demasiado complicado rediseñar el mundo de Barbie para que se ajustara al juguete. Creo que en ejemplos como la muñeca Becky expone la manera en que la gente aborda las discapacidades: piensan en “arreglar la discapacidad”, en lugar de centrarnos en “arreglar la sociedad”.

Me puso feliz leer la noticia de la nueva muñeca. Primero, porque como muchas mujeres, tuve mi momento Barbie. Cuando chica siempre las amé, más grande visité la exposición que se hizo en el Bellas Artes y cuando me gradué de Cuarto Medio, una de mis hermanas me regaló una de vestido formal que sigue por ahí en mi pieza. Hoy sumo a esos recuerdos el valor que le doy a la inclusión. En este caso, que los niños y niñas con capacidades distintas puedan sentirse de alguna manera identificados con un juguete que, como ellos, también usa silla de ruedas. ¡Las niñas podrán verse reflejadas en la muñeca más icónica del mundo! <3

En la versión 2019 Mattel incluyó en el set la rampa. Lo encuentro genial. Me encantan las soluciones creativas, pues qué podemos hacer sin rampas quienes nos trasladamos en silla. Un juguete es mucho más que un juguete: es un instrumento de identificación y de expresión. Es cosa de recordar esos momentos en que de niñas nos juntábamos con las amigas -cada una con su Barbie- y durante largas horas armábamos historias en las que ellas eran las protagonistas, pero era nuestra voz y sensibilidades los que ahí se escuchaba.Porque el juguete también es un instrumento de EDUCACIÓN, al naturalizar desde el desarrollo de los pequeños la silla de ruedas como parte del panorama posible en una sociedad.

Las Barbie afrodescendiente tiene la misma relevancia, aunque apunten a un tema distinto. En poco tiempo Chile ha cambiado su fisionomía y si antes era rarísimo ver en la calle a alguien con ese color de piel, eso cambió con la inmigración haitiana y colombiana. Aprender sobre diversidad en el mapa del juego me parece fundamental para acercarse a lo “diferente” desde temprana edad, ya que ahorrará tanto miedo y prejuicio a lo largo de la vida. Una oportunidad que mi generación no tuvo.

Me alegra ver estos cambios ya que demuestra que el mundo va cambiando y se mueve a un lado más lindo. Al lado más inclusivo. <3

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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