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COLUMNA

Siempre es hoy

Por 22 Abr, 2019

No dejar para mañana lo que HAY que demostrar hoy y tres “catedrales” imperdibles de Santiago que los invito a visitar cuanto antes. En viaje mental que me provocó el triste incendio de Notre Dame.

Foto: Candelaria Perez

Hace unos días se me pegó la onda contemplativa-autoflagelante de la pasada Semana Santa. Así es que les tengo algunos elegidos de templos bien acondicionados para pasear a la tía viejita que llegó de visita y para quienes nos movemos en silla de ruedas por otras suertes.

Pero, voy a contarles una experiencia ‘religiosa’ que tuve mientras estaba atrapada en un taco en el túnel de La Pirámide. Todo partió el lunes pasado con la impactante noticia del incendio de Notre Dame. De todos los reportes que escuché, no puedo olvidar el testimonio de un ejecutivo que comentaba que muchos de los conocidos que tenía en París le decían con pesar que lamentaban nunca haber entrado a la catedral, ya que asumieron que siempre estaría ahí para visitarla. Parisinos huérfanos de uno de los patrimonios de la humanidad que por tenerlo tan a la mano postergaron y postergaron conocerlo y ahora se quedaban solo con las fotos de otros que sí dieron el paso.

Entonces, detenida en el taco el túnel, me vino un momento zen. Sentí una culpa profunda por no haberle dicho a mi mamá cuánto la quiero y lo agradecida que estoy de ella. Sentí que, como los parisinos citados por el ejecutivo, me iba a quedar sin la oportunidad de concretar algo postergado por tener la equivocada certeza de que siempre iba a existir esa posibilidad.

Me inundó la fantasía de que el taco era producto de un choque en el que mi mamá había muerto. Cuando me di cuenta de que estaba empezando a llorar, y de que probablemente me estaba transformando en la “loca trastornada” que llora sola en el auto, reaccioné. Me limpié dignamente las pocas lágrimas que alcanzaron a asomar y tomé la decisión de llamarla apenas pudiera. Finalmente, no lo hice. Sí compensé siendo especialmente amorosa con ella durante el fin de semana y la culpa pasó.

En la convicción de que mi viaje espiritual digno de teleserie los va a dejar en un profundo estado de sensibilidad respecto de lo que no hay que dejar para mañana, tres lugares para visitar YA:

Monasterio Benedictino. Construido entre 1962 y 1964, me transporta a mi infancia. Ubicado en calle Montecasinos, en Las Condes, vale la pena llegar bien temprano y disfrutar de su luz que invita al recogimiento.

Catedral Metropolitana de Santiago. La última vez que estuve ahí fue en el funeral del Presidente Aylwin. La catedral estaba preciosa, llena de flores y bien iluminada. A través de su construcción, realizada entre 1748 y 1800, es impactante constatar el poder que alguna vez tuvo la Iglesia Católica. No dejen pasar la cripta que construyeron hace un par de años, y a la que se accede desde el interior. Muy elegante.

Templo Bahai. Esta construcción sí que es toda una choreza, de estética desafiante y resultado hermoso. Emplazado en los cerros, tiene un entorno maravilloso y una privilegiada vista de la ciudad al atardecer. Lo que más me gusta es que se trata de una casa de adoración sin banderas: un punto de encuentro que promueve la unidad a través de una libre participación, un espacio donde todos somos bienvenidos sin importar nuestras creencias, un lugar para orar de manera libre.

Suerte a todas con esos paseos.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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