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COLUMNA

Me robas tiempo y energía al ocupar mi lugar

Por 13 May, 2019

Sobre la normativa de los estacionamientos para personas con discapacidad, el uso de esos espacios por parte de aquellos que no los necesitan y la trampa de usar la Cruz de Malta escribe esta semana Bernardita Santa Cruz.

Me robas tiempo y energía al ocupar mi lugar

Aprendí a manejar a los 17. Un pololo que tenía en esa época casi que me obligó. Cuando chica siempre fui floja y como buena adolescente tenía la lata pegada. Pero una vez que aprendí no me bajé más del auto. Siempre me ha encantado manejar, tengo como sueño frustrado haber sido corredora de autos o copilota en un rally. Antes de mi accidente, siempre era de las que salía en auto, para carretear, para salir de Santiago y para llevar a todas mis amigas apretadas, pero felices en mi auto o “la zucarita”, como le decían ellas. Como era “la que estaba siempre manejando”, varios de mis amigos pensaron en un principio que mi accidente había sido automovilístico.

Al mes dada de alta, me puse averiguar qué opciones para manejar había para mí. Un amigo, que también estaba en silla desde hace unos meses antes que yo, me ayudó con los tips y me enseñó a manejar. No era nada del otro mundo (los dejo con la intriga de cómo una persona con discapacidad maneja para otra columna), aprendí en una tarde y desde ahí que nuevamente no me bajo del auto.

¿Pero con qué me encontré? ¡Uf! El tema de los estacionamientos es un verdadero TEMA para mí.

Un estacionamiento para personas con discapacidad debe tener 5m de largo por 2.5m de ancho más una franja de maniobra de 1.1m de ancho. Cuando se proyectan dos estacionamientos, la franja de maniobra puede ser compartida entre ambos espacios. Si esto no se cumple es un verdadero problema, ya que no tengo el espacio para poder salir del auto. Me ha pasado más de una vez encontrarme en situaciones imposibles, que no me ha quedado otra que pedir ayuda; muchas veces a desconocidos.

Son momentos en que me baja rabia e impotencia. Me pregunto qué cuesta hacer los estacionamientos con las medidas y normativa necesarias. Para qué hacer algo que no funciona, mal hecho. Pienso en la mamá que anda en una van con rampla para poder trasladar a su hijo que usa silla, y lo más compleja que se le hace la vida diaria por una ceguera teñida de egoísmo.

¿Tienen que haber más accidentes como el mío y más personas en mi condición para que quede claro que existimos y dejen de usar nuestros espacios? Partiendo por los estacionadores de las calles que hacen y deshacen con los estacionamientos especiales y los usuarios sin necesidades especiales. Los estacionamientos reservados para personas con discapacidad son espacios de uso exclusivo.

En Chile, el requisito para ocupar esos espacios es dejar visible, en el interior del vehículo, la credencial del Registro Nacional de la Discapacidad. No basta con comprar un adhesivo de la cruz de malta y pegarla en el vidrio. Eso no da el derecho de estacionarse en espacios reservados. Ese símbolo no tiene validez para efectos de la Ley de Tránsito.

Así que señoras de edad que sí pueden caminar perfectamente, mujeres y hombres con una lesión pasajera en un pie, y un largo etc. no nos hagan perder tiempo a quienes sí necesitamos del espacio. No nos miren con desagrado cuando les llamamos la atención por hacer un mal uso de los estacionamientos y, lo más importante, no se excusen usando la Cruz de Malta, obsoleta desde 2010 y que sólo sirve para alertar a otros conductores sobre que en el vehículo transita una persona discapacitada.

Bernardita Santa Cruz

Bernardita Santa Cruz tiene formación en Diseño y en su popular cuenta de Instagram pone su ojo en belleza, moda y estilo de vida. En Mujer Dínamo enfocará sus columnas en temas de inclusión.

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