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Programa para eliminar la ‘guatita de delantal’

Abdominoplastías gratuitas: ¿Quién va a operar?

Por Paula Palacios 22 May, 2019

La duda surge ante la reciente iniciativa de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica y la subsecretaría de Redes Asistenciales de casi mil abdominoplastías a los beneficiarios del sistema público.

El no tan sutil arte de ser una chica gorda es el libro de la modelo norteamericana Tess Holliday —con 1,8 millones de seguidores en su cuenta Instagram y hace unos meses portada de Cosmopolitan—. En el texto no sólo reivindica las curvas plus size y los kilos de más, también forma parte del fenómeno mundial denominado body positive que apunta a que las mujeres se sientan cómodas, felices y orgullosas con sus cuerpos y con lo que ellas quieran ser.

Sin embargo, la reciente iniciativa de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica y la subsecretaría de Redes Asistenciales de casi mil abdominoplastías a los beneficiarios del sistema público pone en discusión otra mirada: un punto de inflexión frente aquellos movimientos o tendencias que intentan normalizar la obesidad. No es un punto de vista gratuito, ya que Chile figura como el país con mayor sobrepeso en Latinoamérica.

“Hablamos de una condición que sale de lo normal y tiene riesgos”, asegura el doctor Llamil Kauak, miembro del departamento de Cirugía Plástica de Clínica Las Condes. El profesional asegura que, si bien la mayoría de las personas pasada cierta edad tienen un pequeño o mediano sobrepeso que pueden tratarse con nutricionistas y gimnasia, excederse en 30, 40 y más kilos genera serias complicaciones como resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión arterial que gatillan que la morbilidad de ese paciente aumente en un alto porcentaje. A su juicio, el límite para que una persona se acepte tal cual es, pasa por su salud física y sicológica.

Y la abdominoplastía cobra relevancia en esos dos niveles. Es una intervención que elimina el exceso de piel y grasa que cuelgan en la región anterior de la pared abdominal -más conocida como ‘guatita de delantal’– que se produce habitualmente post operaciones bariátricas, varios embarazos con alto peso o condiciones metabólicas, hormonales y medicamentosas.

Su efecto va más allá de la estética debido al menoscabo sicológico que genera esa piel sobrante. A juicio del doctor Kauak, ese colgajo -que puede llegar a pesar hasta 20 kilos- además de producir hongos y mal olor que se acumulan en el pliegue, a la larga puede afectar la columna vertebral, articulación de las caderas y articulación de las rodillas por el impacto del sobrepeso sobre ellas.

A esa delicada situación se suma la posibilidad de que esa masa que cuelga puede presionar la arteria aorta abdominal, con riesgos de embolia, por lo que la posibilidad de muerte es real, asegura Llamil Kauak.

La gran duda: ¿Quién va a operar? Si bien la comunidad médica aplaude la iniciativa de senadores y diputados de acoger esta idea que hace rato venía pidiendo la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica para una corrección de abdomen a pacientes del servicio público (con el fin de prevenir las patologías derivadas de esta condición que significa un alto costo para el Estado), hoy la pregunta entre los especialistas es quién va a realizar las abdominoplastias en los hospitales públicos. Esto, considerando que la mayoría de esos recintos no cuentan con suficientes cirujanos plásticos acreditados.

“La abdominoplastia, al tratarse de una cirugía de alta especialización, tiene que ser hecha por -valga la redundancia- un especialista. De lo contrario, se pueden correr riesgos de una reintervención o complicaciones derivadas de la operación”, enfatiza el doctor Kauak.

Por eso, el profesional apunta a que una buena legislación debiera permitir que los acreditados y miembros de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica, aun siendo externos, puedan operar en hospitales públicos amparados por el Estado.

“Hay que considerar, eso sí, que esto partió con la premisa de que nosotros somos los especialistas que haríamos esa intervención. La ley tiene una lógica que es la de corregir. Sería un contrasentido que operaran cirujanos no acreditados porque, al final, en vez de arreglar un problema se crearían más complicaciones para los pacientes. Y esta es una buena iniciativa que da solución a las personas de escasos recursos portadoras de una alteración corporal que trae consigo complicaciones reales y que deben ser prevenidas por el sistema de salud”.

Si quieres postular a estas operaciones tienes que cumplir los siguientes requisitos:
– No fumar nada al menos cuatro meses antes de la operación.
– Ser menor de 55 años y con un Indice de Masa Corporal (IMC) menor a 30.
– Tener entre 55 y 65 años con un Indice de Masa Corporal (IMC) menor a 27.
– No tener más de dos enfermedades crónicas preexistentes.
– Preexistencias controladas
– El abdomen del paciente debe cubrir parte de la zona púbica.
– Ser beneficiaros de Fonasa en alguno de sus tipos A, B, C o D.

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