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CRIANZA

Consejos para bajar la intensidad de marzo

Por Florencia Dinamarca 10 Mar, 2019

Estresadas, angustiadas y agobiadas. Así podemos ver a muchas personas durante este período en que se retoma la rutina que habían olvidado. Pero este proceso -al igual que todo en la vida- siempre se puede afrontar positivamente. Y consultamos a un profesional para que nos diera una guía práctica para hacerlo.

Consejos para bajar la intensidad de marzo Foto: Alexander Dummer

Un arsenal de útiles, tareas para la casa y un paisaje pintado en los colores de uniformes escolares. Súmenle la reactivación del whatsapp de apoderados, que nos causó tantas carcajadas en la rutina de Jorge Alís en el Festival de Viña del Mar. Así se debate marzo para muchas mujeres, quienes generalmente lideran la reinserción de los hijos al nuevo año escolar. Esto, sumado al cambio de la rutina matutina de los más pequeños -quienes estuvieron por más de dos meses de vacaciones- puede generar mucho estrés familiar. Javiera Jeréz Lorca (31), sicóloga de la Universidad de Chile especialista en crisis vitales y depresión, nos entrega cuatro tips para manejar bien este escenario y salir jugando como campeonas.

1. Hábitos ante todo. “Lo primero es que los niños deben tener una correcta higiene del sueño y, para eso, debe establecerse una rutina. Por ejemplo, que no esté despierto más allá de cierta hora, que tenga sus comidas fijas -idealmente que no coma después de las 19.30- y que no se exponga a pantallas electrónicas después de las 18.00. Esto, porque los niños necesitan dormir mínimo ocho horas para reponerse, tener energías y que así la mañana sea más expedita, sin necesidad de que la mamá esté encima y luche con él para despertarlo o apurarlo. Por tanto, si los pequeños duermen bien, las madres podrán librarse más fácilmente del estrés matutino”.

2. Buscar un equilibrio. “Es importante que los niños, además de cumplir con sus deberes y tareas, tengan tiempo para divertirse, jugar y distraerse. Es vital que la semana implique más allá de la vida escolar y que exista un equilibrio, para que así los pequeños no asocien el colegio con algo fome y tremendamente cuadrado, sino que asuman que es parte de la vida y que también permite instancias de diversión. Jugar es como hacer deporte porque permite que el niño esté más alegre, libere endorfinas y así se oponga menos a lo que la mamá le diga, lo que conlleva a que exista una dinámica más dócil. También, es importante tener en cuenta que si los niños les piden a los padres ayuda para ciertas tareas o estudios, ellos deben hacerlo con buena disposición, porque de lo contrario los pequeños asociarán la vida escolar a algo negativo”.

3. Respirar antes de actuar. “Es normal que las mamás tiendan a sentir mucha angustia y ansiedad los primeros días en que sus hijos van al colegio, sobre todo si estos son muy pequeños. Este estrés inevitablemente se transmite a los niños, quienes son tremendamente perceptivos, y por eso los vemos llorando en la entrada del colegio. Para evitar estas situaciones aconsejo que la mamá disponga de cinco minutos en la mañana -ya sea cuando salga de la ducha o los niños estén tomando desayuno- y se siente, respire profundo y sólo se concentre en su respiración. Debe poner toda la atención en su cuerpo y así se abrirá un espacio de tranquilidad, donde el miedo, la angustia y las preocupaciones se irán haciendo a un lado y sólo se manifestará lo esencial”.

4. Responsabilidades compartidas. “Suele pasar que las mamás u otras personas son las que se encargan de hacerle la cama a los niños o lavarles la loza después de que toman desayuno. Esto no tiene por qué ser así, porque los pequeños sí pueden tener responsabilidades domésticas simples. Todo dependerá de la edad, pero siempre podrán aportar con algo, ya sea retirando sus platos, dejando el uniforme donde corresponde al llegar a la casa o alistando sus cosas para levantarse en la mañana. Así, las madres tendrán más tiempo para hacer otras cosas y se irán alivianando las tareas que tienen en el diario vivir. Además, facilita que los niños crezcan siendo personas responsables de sí mismas y eso también va a repercutir en su desempeño académico, porque se sabrán autoregular y distribuir de mejor manera sus tiempos”.

Más información: [email protected]

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