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AUTOS

Volar sobre cuatro ruedas

Por Paula Palacios 22 Abr, 2019

Una mujer frente a un volante va mucho más que el simple hecho de trasladarse de un lugar a otro. Sentarse al mando de un vehículo y partir ha significado para muchas el paso previo a volar a un mundo lleno de posibilidades.

Volar sobre cuatro ruedas

El mundo entero celebró en junio del año pasado la noticia de que, por fin, las mujeres podrían manejar en Arabia Saudita. Una ‘autorización’ tras décadas de una irrisoria prohibición, ¡única en el planeta! La sociedad global aplaudía el anuncio que representaba una nueva conquista femenina y también porque manejar ha significado en el tiempo un símbolo claro de empoderamiento.

No es una gran revelación que las mujeres ganan libertad, mayor autonomía, confianza en sí mismas y en las ganas de conseguir más espacios una vez que aprenden a manejar.

Estar arriba de un auto no sólo abre caminos. También un mundo de oportunidades y aventuras.

A los 15 años la actriz Amaya Forch manejó por primera vez. Pero no se trataba de un auto, sino nada menos que de un tractor del campo familiar. Su abuelo Juan le prometió que a los 18 le regalaría su primer vehículo, sin embargo, murió un poco antes de esa fecha… Pero para sorpresa de la artista en el testamento él dejó estipulado que había que destinar parte de la plata para comprarle el auto que había prometido a su nieta en vida: un city car blanco al cual que bautizó como “DR Johnie”, que combinaba las letras de la patente con el nombre de su abuelo.

“Lo usé en mi primer año de universidad y le puse una cajita que decía: Su propina es mi bencina, porque como era la única que tenía auto y terminaba yendo a buscar y a dejar a todos mis compañeros de teatro… ¡Me sentía tan grande!”.

Aunque Amaya hoy es de recorrer la ciudad en bicicleta, el auto le resulta indispensable para ir a buscar a sus hijos y salir fuera de Santiago.

“He tenido de todo tipo, aunque me he inclinado más por los aperrados, ideales para andar en camino de tierra”.

De hecho, para apoyar a sus clientas mujeres como Amaya Forch en ese ánimo de autonomía, compañías relacionadas con los automóviles han puesto especial atención en crear plataformas de asistencia al volante sólo para ellas.

En Chile, por ejemplo, Derco tiene un canal de YouTube que responde preguntas de autos en términos de seguridad, mecánica y aspectos cotidiano. Una guía literalmente ‘a la mano’, ya que se pueden ver al instante en el celular (https://www.youtube.com).

Para la sicóloga clínica Lorena Escobar el conducir un auto podría ser una metáfora de conducir nuestras propias vidas. “No sólo implica autonomía, independencia, también la capacidad de decidir dónde voy, dónde quiero estar. Puede ser un aporte en el proceso de identidad de una mujer,

¿Con qué nos conecta a las mujeres el hecho de manejar?

Con una dimensión activa, proactiva. Es decir, en la construcción de sí misma y donde la posibilidad de ‘conducirse sola’ surge como una opción que la ubica en un nuevo lugar, desde donde ella puede decidir algo tan básico y práctico como dónde quiero y no quiero estar.

¿Cómo se conecta ponerse al volante con lo femenino?

Implica muchas veces un acto de reivindicación, de libertad. Por ejemplo, están aquellas que aprenden a manejar después de una separación de pareja, como una forma de redefinirse.

“Una mujer frente a un volante significa algo mucho más profundo. Sentarse en un auto y partir ha sido para muchas el paso previo a volar. Un acto que pareciera tan simple, pero que, a la vez, abre un sinfín de puertas y de posibilidades insospechadas”, asegura la sicóloga.

Porque mientras todavía no se logre volar, sí podemos manejar.

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