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Entrevista

Claudia Piñeiro: “El movimiento feminista es el que tiene más fuerza y vitalidad en Latinoamérica”

La escritora argentina es una de las voces más escuchadas en Latinoamérica sobre los derechos de las mujeres y la disparidad en todos los ámbitos, incluso en la literatura. En su paso por Chile para ser jurado del Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, la trasandina conversó con Mujer Dínamo sobre la urgencia del aborto libre en Chile y Argentina, los problemas de la situación política actual de su país y el próximo proyecto que la llevará a Netflix.

Novelista, guionista, dramaturga y feminista. Esos cuatro sombreros figurativos le quedan perfecto a la argentina Claudia Piñeiro, quien estuvo de paso en Chile unos días para ser miembro del jurado para el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas otorgado por el Ministerio de las Culturas. Este año, la ganadora fue la también trasandina María Moreno.

Los encargados de deliberar fueron cinco escritores: Alberto Fuguet, Fabián Casas, Javier Vásconez, Cynthia Rimsky y Claudia. Dos mujeres y tres hombres, una proporción especialmente significativa para Piñeiro que hace un mes fue una de las escritoras que firmó una carta contra el machismo literario en eventos culturales. “Las instituciones literarias siguen organizando y promoviendo espacios en los que la participación de mujeres aún es minoritaria o nula y, cuando se cuestiona, sus responsables recurren a una visión meritocrática falaz, en lugar de combatir desde dentro los privilegios masculinos”, se lee en el texto.

Esa es una de las demostraciones que la han convertido en referente del feminismo en Latinoamérica. Y esta ha sido una lucha que ella ha querido visibilizar desde sus inicios en la literatura: Tuya (2005), su primera novela, habla sobre una madre que está muy segura del rol que una mujer debe tener en la familia mientras su hija está pensando en hacerse un aborto en secreto; Elena sabe (2007) trata del aborto y del deseo de no ser madre, tema que también está en Una suerte pequeña (2015); Basura para las gallinas, uno de los cuentos incluido en su último libro Quién no (2018), habla sobre el sobre el aborto clandestino y la forma en que se hace en las peores condiciones de salud. Problemáticas reales, actuales y que, según la autora, son una urgencia.

¿Has visto algún efecto tras la carta contra el machismo literario?

Creo que lo han tenido en cuenta y se está empezando a tener en cuenta en todos lados. Por más que la contestación a la carta haya sido por la negativa –se negó que eso pasara y nadie se hizo cargo– yo no tengo duda de que estas cosas generan cambios. No me cabe duda de que quien tiene que armar jurados o integrantes para un panel van a tener en cuenta esto y no por una obligación, sino porque es una manera de crecer. Uno aprende cosas. Antes dejábamos de lado a las mujeres porque así era el status quo, muchas mujeres escribían con seudónimo de hombres o con iniciales para que no supieran que eran mujeres. Hoy esto incomoda no sólo a las mujeres, sino que también a los hombres.

¿Cómo ves el feminismo en Latinoamérica?

En toda Latinoamérica el movimiento feminista es el que tiene más fuerza y vitalidad que cualquier movimiento social. Me parece que lo que ha pasado ha sido maravilloso en el sentido de una expansión y una solidaridad entre todos nosotros. Esto de la carta fue una iniciativa de las compañeras de México y en seguida nos pusimos todos en contacto y más de 100 escritores la firmamos. Hay una red que antes no había. Eso en el nivel de literatura pero se expande a todos los estratos de la sociedad. El movimiento feminista argentino tiene una potencia impresionante, en cada 8M las calles se llenan de mujeres y de hombres que nos acompañan con pañuelos verdes, pidiendo aborto legal y gratuito, que no se maten mas mujeres, etc. Es de una vitalidad asombrosa.

¿Qué desafíos tiene el feminismo por delante?

En América Latina tenemos algunas urgencias que en otros lados no tienen. Por ejemplo, en Europa no entienden que en Argentina no haya ley de aborto. No tienen conciencia de que las mujeres mueren en abortos clandestinos, que la mujer rica se hace uno en una clínica y la pobre se entierra una aguja o lo que sea y muere o se mutila. Con esta circunstancia donde los cuerpos de las mujeres están apropiados por otros, hay una urgencia. En un país donde matan a una mujer cada 24 horas, hay una urgencia. Hay muchas otras cosas por las que luchar: una mujer tiene que ganar el mismo sueldo que un hombre por igual trabajo, estamos haciendo un montón de tareas de cuidado no remuneradas y además nos tenemos que sentir honradas y felices por ser las que cuidamos a los hijos, padres y enfermos para que la sociedad siga funcionando. Todas esas cosas de desigualdad que han sido asumidas empezaron a generar molestia y yo creo que son los avances por donde va a ir el feminismo.

Tienes casi 70 mil seguidores en Twitter donde escribes constantemente sobre la lucha feminista. ¿Fue una decisión consciente ‘tomar partido’ públicamente?

Yo tengo una posición de toma de partido política en los temas que me interesan. Si tiene que ver con la dictadura militar argentina, me interesa. Cuando desaparece una persona de forma violenta especialmente si tiene que ver con los aparatos de seguridad del Estado, me convoca y participo. La lucha feminista es un tema que a mí en la literatura me viene convocando hace muchos años. Y cuando viene la posibilidad de tomar una posición activa y hablar, yo me sentí con la responsabilidad de hacerlo porque ese lugar no se le da a todo el mundo. Quizás una mujer podría decir lo mismo que yo -mejor que yo, incluso-, pero no le interesa a los medios porque no es conocida. Entonces ese espacio que se me ha dado por ser escritora y porque me conocen me parece que es un lugar que tengo la responsabilidad de tomar.

¿Cómo ves la situación política social en Argentina?

Está muy complicada económicamente y esperemos que esto haya sido un piso del cual empecemos a renacer. Siempre estamos así, renaciendo de las cenizas, y es un poco agotador. Ahora tenemos por delante un proceso electoral y se ha dado una cosa muy interesante. Como los partidos necesitan paridad –porque ahora hay una ley- los hombres políticos, que hasta el momento no les han dado bolilla a las mujeres, tienen que salir desesperados a buscar mujeres para las listas. No es que no hayan mujeres políticas interesantes, es que no las dejaron crecer, entonces los partidos dicen “no la puedo poner porque no la conoce nadie”. Bueno, vos no dejaste que la conozca nadie, pero seguramente tiene condiciones. O después te dicen “¿por qué las mujeres tienen que estar por cupo ahí? Deberían estar por mérito”. Si vos agarrás una lista y estás mirando hombres diputados y senadores, me gustaría que me dijeras cuáles son los méritos de muchos de los senadores y diputados, además de ser hombres.

¿En qué estás trabajando actualmente?

¡Estoy a full! Yo soy guionista, dramaturga y novelista, y tengo proyectos en esas tres áreas. Por un lado tengo una novela que espero terminar este año para publicar el próximo. Por otra parte, con Marcelo Piñeyro -que es un gran director de cine argentino- escribimos una serie para Netflix de ocho capítulos que se empieza a filmar en enero en Argentina. Y esta semana, en Buenos Aires, se estrena una adaptación de microteatro de uno de mis cuentos de Quién no.

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